domingo, 8 de febrero de 2009

La mujer que agrada a Dios


La Viña del Señor

08/02/09


Base Bíblica: I Pedro 3:1-7

Tema:La mujer que agrada a Dois

Predicador: Néstor Neglia

Para ver el Archivo en Power Point hacer click en el link:

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La mujer que agrada a Dios

Bosquejo

a.- Introducción.

b.- Mujeres evangelizadoras v. 1.

c.- Las características de la mujer que agrada a Dios v. 2-4.

d.- Mujeres santas como ejemplo v. 5-6.

e.- El marido que Dios esperas que seas v.7.

f.- Dos preguntas.


a.- Introducción

Las diferencias entre hombres y mujeres cada día son menores en el campo laboral y profesional. E incluso y lamentablemente en lo moral, hoy en día es más común ver mujeres homosexuales, mujeres que engañan a sus esposos (Y todas usan el mismo pretexto “Si el hombre lo hace porqué no la mujer”)

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La igualdad femenina es la bandera de muchas organizaciones, que con el pretexto de reivindicar a la mujer, la rebajan a los niveles de corrupción en donde el hombre ha llegado, por causa del pecado. Cuando se tiene a la vista un modelo para igualar (El hombre), es fácil llegar a dignificarse o corromperse según el modelo escogido.

Si el modelo es el hombre en su condición caída, en su condición pecadora, entonces todos los esfuerzos están orientados para llegar a ser igual a este modelo caído.

Estamos construyendo una sociedad que bajo el manto de igualdad de oportunidades, esta cavando cada vez más hondo en la miseria humana, por no tomar un modelo digno de imitar.

La usurpación de roles entre hombres y mujeres solo lleva a confusión y desorden.

Dentro de este panorama esta el otro lado donde la mujer a base de esfuerzo obtiene logros profesionales tan igual o mejores que los hombres y esto no es malo, sobre todo por coronar este esfuerzo con una vida que busca glorificar a Dios.

Muchas veces teniendo en mente la modernidad, queremos meter en el mismo saco todo lo que nos rodea incluso la Biblia y desarrollamos una serie de argumentos para decir que lo que se escribió en aquella época en la actual ya no significa lo mismo.

Y esto es sumamente peligroso; no podemos pretender acomodar la Palabra de Dios a nuestro antojo y mucho menos a la perversión de la modernidad secular.

Es de vital importancia que la iglesia, el pueblo de Dios, la Nación Santa, el linaje escogido, el sacerdocio real y santo; no caiga en el error propuesto por la sociedad es decir el mundo, el sistema.

Hoy más que nunca se vuelve necesario que las mujeres y hombres cristianos cumplan el rol que Dios nos ha encomendado y que se comporten a la altura del encargo entregado por Dios mismo.


b.- Mujeres evangelizadoras v. 1.

1 Pedro 3:1 “Asimismo vosotras, mujeres, estad sujetas a vuestros maridos; para que también los que no creen a la palabra, sean ganados sin palabra por la conducta de sus esposas,”

La sujeción, es ponerse bajo la autoridad de alguien. El sometimiento no implica el hacer lo que es moralmente indebido. Esta es una sumisión que se basa en la muerte del orgullo; no es la sumisión del miedo sino la del perfecto amor. Ante Dios tanto el hombre como la mujer son exactamente iguales ((Gálatas 3:28 “Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús.” ).

Lo que el apóstol esta introduciendo es el principio de: (Autoridad) y el sometimiento a la autoridad como la base para el desarrollo de toda sociedad. Este mismo principio es también desarrollado por el apóstol Pablo (1 Corintios 3:3 Pero quiero que sepáis que Cristo es la cabeza de todo varón, y el varón es la cabeza de la mujer, y Dios la cabeza de Cristo.) La mujer debe estar sujeta al esposo como la iglesia lo esta a Cristo y Cristo a Dios.

Dios no es un Dios de confusión, sino de paz... (1 Corintios 14:33a)

Lo segundo que nos indica este versículo es que el apóstol Pedro se estaba dirigiendo a matrimonios mixtos: los que no creen a la palabra. El cristianismo fue la creencia que en el primer siglo irrumpió en la sociedad en forma dramática y poderosa, no era raro entonces la existencia de estos matrimonios mixtos, el apóstol Pablo también nos enseño de estos problemas en su primera carta a los corintios. Es bajo esta realidad que Pedro se dirige a las mujeres como instrumento de Dios para el trabajo de evangelizar a sus esposos inconversos. ¿Esto era un trabajo fácil?

Pedro les decía con este mandato:

Donde hay injusticia, tú pon justicia.

Donde hay inmoralidad, tú se moral.

Donde no hay amor, tú pon amor.

No hables con tu boca, sino con tu comportamiento.

Honra a tu esposo como honras a Cristo.

Hoy en la actualidad cuantas de las esposas están dispuestas a honrar a sus esposos

no creyentes y con esto ganarlos para Cristo.


c.- Las características de la mujer que agrada a Dios v. 2-4.

v.2 considerando vuestra conducta casta y respetuosa.

Algunos conceptos importantes:

Castidad. Pureza en la esfera moral y espiritual, es el estado del corazón en el que hay completa devoción a Dios.(Interno)

Respetuoso. Ser reverente, sentimiento que lleva a honrar a Dios. (Interno)

El contraste entre una mujer cristiana y una mujer pagana de estas dos características marcarían grandes diferencias en la sociedad del primer siglo.

Hoy en día estas característica como en el primer siglo también deben de marcar diferencias entre las mujeres cristianas y las mujeres que no conocen a Cristo.

Pedro se esta refiriendo al modo que una mujer cristiana siente en la intimidad de su ser.

v. 3 Vuestro atavío no sea el externo de peinados ostentosos, de adornos de oro o de vestidos lujosos, 4 sino el interno, el del corazón, en el incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios.

Afable. Tranquilas, quietas, pacificas, persona que se toma las cosas con tiempo esperando que Dios actué en su tiempo. Reflejando estas características en su trato. (Externo)

Apacible. Amables de genio agradable, amante de la paz.(Externo)

Cuantas mujeres invierten tiempo y dinero en mantener una buena apariencia, el gimnasio, las saunas, los tratamientos capilares, la peluquería, la ropa de marca o de moda, etc. Todo esto es bueno pero se preocupan de igual manera por su crecimiento espiritual y por desarrollar su relación con Cristo como lo hacen con su cuerpo mortal.

El apóstol no esta en contra de los cuidados femeninos de su apariencia, esta en desacuerdo cuando estos ocupan el primer lugar en tu vida. Pedro dice que te preocupes de tu alma, de lo que tu corazón pueda sentir, eres mas que cuerpo que vestir y cuidar eres un ser eterno que va rendir cuenta a Dios por lo que hizo y por lo que dejo de hacer.


d.- Mujeres santas como ejemplo v. 5-6.

v 5 Porque así también se ataviaban en otro tiempo aquellas santas mujeres que esperaban en Dios, estando sujetas a sus maridos;

Aquí el apóstol refuerza la idea principal; la sujeción es fruto de la santidad y una correcta identificación con el propósito de orden de Dios.

Pedro enseña que el hecho de sujetarse al esposo es muestra de esperanza en Dios y que esto es una obligación tanto para los matrimonios cristianos como para los matrimonios mixtos. Es decir el mandato es para la esposa cristiana.

v. 6 como Sara obedecía a Abraham, llamándole señor; de la cuál vosotros habéis venido a ser hijas, si hacéis el bien, sin temer ninguna amenaza.

Pedro se esta refiriendo al pasaje que se encuentra en Génesis 18:12, donde leemos que Sara dijo esto “entre sí”. No proclamaba su sumisión a Abraham en forma pública, sino en su interior lo reconocía como cabeza, y este reconocimiento se expresaba en acciones.

Pedro dice que ahora las cristianas son hijas de Sara, si se comportan como Sara. Las mujeres cristianas deben de mantener la misma actitud de Sara, en reconocer y ser parte activa de su rol dentro del hogar, dentro del trabajo, dentro de la sociedad, como esposa, como madre, como hija, como hermana y como cristiana.

Por último Pedro les dice que para vivir como cristianas tienen que ser valientes, tanto en el contexto que fue escrita la carta como en la actualidad. Reconocer y poner en práctica su rol demanda valentía.


e.- El marido que Dios esperas que seas v.7.

v. 7 vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo.

Pedro acaba de establecer los deberes de las esposas y ahora pasa ha establecer los deberes de los maridos. El matrimonio se basa en obligación recíproca y esto era una concepción nueva en el mundo antiguo. Un mundo donde los derechos de la mujer no existían.

Pedro dice que hay que dar honor a la esposa ¿Qué es dar honor? Es esencialmente: no maldecirla, no gritarla, no insultarla, no golpearla, no ser rudo con ella, no tener bravuconadas, no tratarla como una esclava, no mandarla a callar, no le permitiría o le exigiría que le hiciera de sirvienta, no le insistiría en que sus exigencias se cumplan sin consideración de las propias necesidades de ella, no serle infiel.

Pedro pide a los esposos que traten a su esposa con delicadeza como compañeras más frágiles. ¿Qué significa con eso? No estaba diciendo que las esposas fueran más vulnerables espiritualmente o moralmente. Más bien se refería a que la mujer es más débil físicamente.

Pedro dice a los esposos que sus esposas son “coherederas de la gracia de la vida”. La esposa, por lo tanto, no es una cosa o una propiedad. Es igualmente un hijo de Dios, y una coheredera de todas las bendiciones que vienen con el haber entregado su vida a Cristo. Esto significa que el esposo tiene que ver a su esposa como una compañera integral de la vida: su amiga, con la que conversa, hace planes, ora, y juega.

Si los esposos no se relacionan debidamente con la esposa, Pedro dice que sus oraciones serán estorbadas. El no vivir en forma considerada y debidamente con su esposa afecta negativamente su relación personal con Dios. Si no puedes estar bien con tu esposa que puedes ver, como pretendes estar bien con Dios que no puedes ver.


El padre de la iglesia primitiva, Tertuliano, escribió esta carta a su esposa alrededor del 202 d.C. Representa para todos los tiempos la relación ideal entre esposo y esposa.

Cuán bello, entonces, el matrimonio de dos cristianos, dos que son uno en la esperanza, uno en el deseo, uno en la forma de vivir que siguen, uno en la religión que practican.

Son como hermanos, ambos siervos del mismo Amo. Nada los divide, ni en la carne ni en el Espíritu. Ellos son en realidad, dos en una carne; y donde no hay sino una carne, tampoco hay sino un espíritu.

Oran juntos, adoran juntos, ayunan juntos, se enseñan el uno al otro, se animan el uno al otro, se fortalecen el uno al otro.

Codo con codo afrontan las dificultades y las persecuciones, comparten sus consolaciones. No tienen secretos el uno con el otro, nunca rehúye el uno la compañía del otro; nunca el uno le trae pesar al corazón del otro… Salmos e himnos se cantan el uno al otro.

Oyendo y viendo esto, Cristo se goza. A los tales Él les da su paz. Donde hay dos juntos, allí también está Él presente, y donde Él está, el mal no está.”

f.- Dos preguntas

  • ¿Eres la esposa que Dios espera que seas?


  • ¿Eres el esposo que Dios quiere que seas?



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